martes, febrero 22, 2005

LA OPOSICION: NAVEGACION SIN ESTRELLAS

El Dr Anibal Romero nos hace llegar desde Caracas un excelente material sobre la "izquierda democrática" en Venezuela.


Aníbal Romero

Se ha constituido un nuevo movimiento de oposición, de "izquierda
democrática". ¿Qué le dicen al país?: "Somos de izquierda, pero no somos
Chávez". No conformes con esto, añaden que en realidad "Chávez no
es de izquierda". ¿Tiene sentido semejante aseveración? ¿De veras lo
creen? De inmediato explican que se proponen hacer todo lo que
Chávez hace, incluídas las alianzas con los populistas de izquierda en
América Latina, con Lula y Kirshner, y que rechazan radicalmente la
"política imperialista" del gobierno de Estados Unidos. ¿En
qué quedamos entonces? ¿Para qué cambiar a Chávez por una oposición que
tanto se le asemeja?
Entiendo que cierta gente de izquierda, que preserva una idea romántica
de lo que ello alguna vez significó, se siente avergonzada por
Hugo Chávez, y experimenta verdadero escozor espiritual
cuando el Presidente venezolano cita al Che Guevara, exalta a Lenin, se
alía con Fidel Castro, y es enaltecido por toda la "izquierda-caviar"
europea, los radicales latinoamericanos y la intelectualidad parisina.
Comprendo --repito-- la verguenza de esa izquierda romántica.
Pero el
sentimentalismo no les da derecho a distorsionar las cosas: Chávez es de
izquierda, se ubica claramente en los esquemas ideológicos y
geopolíticos de una parte muy importante de la izquierda internacional
actual, y aunque en la noche de la izquierda no todos los gatos son
pardos, y existe gente de izquierda diferente a Chávez, es inútil
perder de vista este aspecto esencial de la política
en la Venezuela de hoy, es decir, el izquierdismo de Chávez y sus repercusiones
fuera de nuestras fronteras.
La oposición venezolana hace rato que perdió la brújula
ideológica, y
no será capaz de presentarse ante el país con una oferta creíble hasta
que no resuelva sus dilemas en el plano de las ideas.
Pretender derrotar a Chávez desde la izquierda, así se autodenomine
democrática, es una vana ilusión. El espacio de la izquierda ha sido
ocupado por Chávez, y no hay forma de competir con él en demagogia hacia
los pobres, reivindicación del igualitarismo, anti-yanquismo, y en las
simpatías del miope socialismo europeo y norteamericano.
La pérdida de brújula de la oposición es tan patética que
algunos en la izquierda, en este caso los representantes del
MAS, han apoyado abiertamente la compra de armamentos rusos, con el
argumento de la soberanía nacional, desestimando por completo
las implicaciones profundas del asunto. Los fusiles Kalashnikov, helicópteros y aviones de combate rusos no tienen nada que ver con la soberanía, sino con el proyecto Castro-Chávez de liquidar la FAN tradicional, crear una milicia adscrita al régimen, y perpetuarse
en el poder.
Aparte del control interno, los equipos bélicos rusos cumplirán en Venezuela el papel que cumplen para las fuerzas armadas en Cuba: decirle a Washington que, en caso de intervención, los costos serán tan altos que es preferible no dar el paso. Se trata de un esquema militar de disuasión: Washington puede derrotar la revolución si se empeña lo suficiente, y Chávez y Castro lo saben, pero aspiran que los costos probables harán que los norteamericanos duden mucho antes de actuar.
En Venezuela casi todos se dicen de izquierda, pues la cultura política predominante, llena de sensiblería, focalizada en un trato hacia los pobres que les transforma en débiles jurídicos y hasta
mentales, considera que ser de izquierda equivale a "ser bueno", y procurar la justicia social. Estas banalidades, extraídas del baúl de antiguallas ideológicas de América Latina, no llevan sino a aumentar la miseria y atraso de nuestros pueblos. Sólo un mensaje de libertad, trabajo, productividad, meritocracia, respeto a las leyes, responsabilidad familiar, y rechazo a la dependencia del petróleo y del Estado por parte de los individuos, puede empezar a abrir paso a una oferta política alternativa.
Pero nadie se atreve a hacerlo. Nuestros políticos prefieren ser "de izquierda", o "centro-izquierda", o "reformistas-avanzados", o del "centro-progresista", o cualquier otro eufemismo que les permita permanecer ubicados en el populismo dadivoso, condescendiente y demagógico de siempre. No se habla de libertad, ni de responsabilidad personal, ni de disciplina y trabajo porque "con eso no se come" y "eso no lo entiende la gente". ¿Conclusión? La oferta de la oposición no es capaz de competir con Chávez, pues se queda paralizada en la mitología de la
izquierda, y en ese terreno Chávez no tiene y jamás tendrá contendientes.

6 Comments:

At 11:48 a. m., Blogger Louis Cyphre said...

Los paralelismos con la realidad argentina son realmente preocupantes y me llenan de verguenza.

 
At 1:15 p. m., Blogger Larry said...

Obviamente Aníbal Romero no lee al Liberal Venezolano :-)

Ya en serio, estando de acuerdo prácticamente todo lo que Romero dice, sólo me queda decir que tan ilustrativo artículo pudo haber mencionado que, por ejemplo, desde Resistencia Civil se está tratando de construir una oposición liberal que es la que realmente puede derrotar a Chávez en el futuro.

Por cierto, ¿El enlace al artículo original?

 
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At 11:27 a. m., Blogger Iza Firewall said...

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